Preocúpate de no preocuparte – Género narrativo-
ARMANDO ENRIQUE MARRIAGA MEDINA
Felipe
llegó cansado del trabajo, en casa lo esperaban su esposa y sus tres niños
quienes eran su orgullo y su razón de ser. En la empresa no había tenido un
buen día: había discutido con un subalterno, el informe general que recibió
indicaba que la producción de la última semana había disminuido en comparación
con la del trimestre anterior y la empleada sin culpa derramó su café sobre el
escritorio. Sin embargo, allí estaba Felipe en la puerta de su casa todo
sonriente y con una actitud jovial y entusiasta. Su esposa lo recibió con un
beso y de inmediato lo invitó a pasar a la mesa a cenar.
Ambos
disfrutaron de una apetitosa comida y conversaron sobre su posible mudanza a la
nueva casa que adquirieron en el norte de la ciudad. Los jóvenes esposos
consideraron las ventajas y desventajas que tendría el mudarse a la nueva
residencia y decidieron que el siguiente fin de semana habitarían la nueva
mansión.
Alicia,
la esposa de Felipe, sacó el álbum familiar y ambos comenzaron a recordar
momentos de dicha y felicidad que habían tenido juntos. A medida que observaban
cada fotografía pensaban en todas aquellas escenas en las que ellos habían
tenido parte, especialmente, las del matrimonio, un evento único que los dos consideraban
de gran valor familiar.
Antes de
irse a descansar Alicia dio masajes a su esposo para que se sintiera aliviado y
desestresado del tráfago cotidiano. Hizo un cocimiento de plantas medicinales y
le ofreció para que se relajara y durmiera tranquilo, a lo que él aceptó con
gusto y agradeció.
La pareja
se propuso descansar aquella noche recordando que no tenían por qué estar
afanosos por nada sabiendo que mañana sería otro día, y que no tenían porque
acumular los afanes y ansiedades del día anterior.
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