lunes, 12 de mayo de 2014

¡Poder de la Mente ò Coincidencias Fortuitas! ... obra epica dramatica


Poder de la mente o coincidencias fortuitas
Autor: René Magallón

Carmen, una mujer de 48 años, madre de cuatro hijos y muy dedicada a su trabajo, aunque la vida no le ha sido del todo fácil, siempre busca seguir adelante.
Una tarde, sentada en su casa, mirando el atardecer desde su cómoda silla mecedora, llegó un pensamiento a su cabeza, porque recordó tres situaciones algo extrañas.
Ella narró como sigue:
Era un día lluvioso y de fuertes vientos, pasadas las siete de la mañana, en un lugar apartado de la civilización  donde solo mi pequeño perro me acompañaba. La lluvia era cada vez más fuerte, y todo indicaba que sería un día de mucha lluvia. Mientras veía los grandes árboles moverse por la gran fuerza del viento, queriendo arrancarlos de raíz, logré ver a un pequeño oso perezoso que difícilmente podía alcanzar las ramas por las que cruzaba de árbol en árbol. Sentía mucha pena por aquel animalito y en mi mente dije: si esa rama que está muy frágil, llega a quebrarse, posiblemente se puede morir ese animalito, porque está muy alto, y como mandato, en ese preciso momento, la rama donde estaba ese pequeño perezoso se cayó, en ese momento solo pensé en la mala suerte de aquel animalito y seguí mi día normalmente.
Una tarde, como a la 3:00, miraba por mi ventana y me llamó mucho la atención una estructura que soportaba un tendido eléctrico. Mientras observaba, no entendía cómo  podía soportar tanto peso y dije: ¿si eso se rompe?... y como mandato, en el instante se vino al piso toda la estructura, dejando toda una cuadra sin luz eléctrica.
Una mañana iba en el transporte con destino a  mi trabajo, y ya estaba totalmente lleno, pero aquel conductor, cada vez  permitía que subieran más y  más personas. Todos los pasajeros que viajaban juntamente conmigo estaban enojados, debido a la ambición que tenía aquel transportista. A veinte minutos de nuestro destino, a mi mente llegó el siguiente sentir: ¿si se daña este bus?... En ese preciso momento se dañó un neumático, quedando parado en aquel lugar. Las personas bajaron y no le pagaron al señor el pasaje.
Ahora dime, amigo ¿me preguntó la señora Carmen?
¿Crees en los poderes de la mente? ¿O solo fueron circunstancias fortuitas?
Sin dejarme responder a su pregunta, cerró la puerta y me dejó pensando en aquellas extrañas situaciones.
¿Qué piensa usted, amigo lector…?






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