miércoles, 14 de mayo de 2014

1. La Interpretación de las Escrituras. Armando Enrique Marriaga

1.    La Interpretación de las Escrituras.
Armando Enrique Marriaga

La Biblia, desde mucho tiempo atrás fue considerada como un libro que se debe estudiar con cuidado, reflexión, diligencia y humildad. De antaño fue considerada la teoría del “libre examen” y se abogaba por libertad para su estudio e interpretación personal. Dios aparece como el autor de ella y esta palabra es vida para todo aquel que la acoge y desea poner en práctica sus preciosas enseñanzas.
En esta tarea de estudiar la Biblia debe haber sensatez y respeto hacia la revelación divina.
Definición de Términos Técnicos:
Hermenéutica:
La palabra hermenéutica, proviene del griego hermēneutike, que a su vez se deriva del verbo hermēneuō. “Explicar”, “traducir”, “interpretar”. La hermenéutica se la puede definir como la ciencia que nos enseña los principios, métodos y reglas de interpretación.
Exégesis:
La exégesis consiste en extraer el significado del texto. El término viene de exságô, literalmente “extraer, sacar, llevar o conducir fuera”. Es estudiar el trasfondo del texto bíblico: su aspecto social, económico, político. Es buscar, escarbar, desmenuzar, desenvolver el contenido del texto.
Juan 1:18. Le ha dado a conocer. Del griego ex-géomai, “relatar”, “explicar”, “revelar”, “interpretar”.  Nuestra palabra “exégesis” proviene de esta misma palabra griega.

Podríamos resumir el significado de los dos términos de la siguiente manera:
EXÉGESIS: ¿Cuál es el significado original del texto bíblico?
HERMENÉUTICA: ¿Cuál es el significado del texto hoy?

Las fases para interpretar la Biblia deben ser:
l  OBSERVAR
        - La Palabra de Dios para conocer lo que dice. ¿Qué dice?
l  INTERPRETAR
        - La Palabra de Dios para entender lo que dice. ¿Qué significa?
l  APLICAR
-       La Palabra de Dios para vivir lo que dice. ¿Qué debo hacer?

La misma palabra nos muestra la necesidad que tenemos de escudriñarla, interpretarla sabiamente y de comprender lo que Dios nos ha revelado a través de ella. Juan 5:39; 2 Tim. 3:15-17; Hech. 17:11.
De esta marcada necesidad habló la sierva del Señor cuando afirmó: “Algunos piensan que la educación o un conocimiento cabal de las Escrituras son de poca importancia con tal que uno tenga el Espíritu. Pero Dios no manda nunca su Espíritu para sancionar la ignorancia… La falta de conocimiento de las ciencias no es excusa alguna para descuidar el estudio de la Biblia; porque las palabras de la inspiración son tan claras que aun los que no tienen letras pueden comprenderlas” (OE 112).
“Los miembros de la iglesia de Dios necesitan ser instruidos y educados, línea por línea, como una clase de Biblia. Nueve décimas de nuestro pueblo, incluyendo muchos de nuestros maestros y pastores, están contentos con verdades superficiales” (Ms 35, 1901).
“Escudriñad las Escrituras - dijo Cristo - porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. [Juan 5:39] Se requiere del cristiano que sea diligente en escudriñar las Escrituras, en leer una y otra vez las verdades de la Palabra de Dios. La ignorancia voluntaria con respecto a ellas hace peligrar la vida cristiana y el carácter. Ciega el entendimiento y corrompe las facultades más nobles. Esto es lo que produce confusión en nuestra vida. Nuestros hermanos necesitan comprender los oráculos de Dios; necesitan tener un conocimiento sistemático de los principios de la verdad revelada, que los preparará para sobrellevar aquello que está por sobrevenir en la tierra, e impedirá que sean llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina” (3 JT 231).
*      Revelación, inspiración e iluminación.
Dios se ha revelado de diversas maneras a la raza humana. Mediante la historia, la conciencia y la naturaleza, el Creador se ha mostrado al hombre. Sin embargo, esta revelación general no es suficiente para conocerlo. Habiendo la necesidad de una fuente más exhaustiva y específica que revele a Dios, él nos ha dado su palabra.
Dios eligió hombres sabios, encumbrados, sencillos y humildes para revelar su voluntad y plasmar los conocimientos que necesitaba el hombre para su salvación. La Biblia es la carta que necesita todo peregrino viajero en este mundo para llegar felizmente a la patria celestial.
Los escritores de la Biblia no figuran como sus autores sino Dios. Esto es así “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Ped. 1:21). Se nos dice que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim. 3:16). De modo que el Espíritu de Dios alentó a los hombres para escribir el sagrado libro que expresa su divina voluntad. Así la Biblia es un libro divino-humano y como tal debemos abordar su estudio con humildad y respeto, sabiendo que es la revelación del Dios infinito y trascendente, pero también del Dios inmanente que desea estar cerca y en medio de su pueblo.
Además, sin la presencia del santo Espíritu que inspiró las Escrituras es imposible que podamos entenderlas. Por tal motivo, necesitamos al Espíritu Santo que las inspiró para que nos ayude a comprenderlas. Cada día debemos estudiar la palabra con oración pidiendo esta iluminación y nos será dada.  
*      La hermenéutica bíblica.
La tarea de interpretar la Biblia no siempre es fácil. Siempre debemos comprender que estamos tratando con asuntos eternos e infinitos que están mucho más allá del alcance y el entendimiento humano. En esta tarea debemos ser humildes y dejar que sea la palabra la que hable a nuestros corazones. Un espíritu intransigente, dogmático y especulativo no nos beneficiará en nada en la tarea diligente de conocer al Dios infinito. Hay que entender que nuestra mente está limitada por el pecado y que por tal razón no podemos vaciar en ella todo lo sublime, celestial e infinito. Hay cosas que la mente humana nunca podrá captar o comprender, pero podemos conocer a nuestro Dios y entrar en una relación experimental con él que nos permita apropiarnos de la salvación que él nos ofrece (Juan 17:3).
En la interpretación de la Biblia necesitamos, aparte de la misma Biblia, algunos recursos que nos ayuden a descubrir el significado de lo que ha dicho Jehová. Algunas de las herramientas que necesitamos para emprender nuestra labor son:
q  Libros del Espíritu de Profecía
q  Versiones diferentes de la Biblia
q  Concordancias (que indiquen la palabra en el idioma original).
q  Comentarios bíblicos
q  Diccionarios Bíblicos
q  Comentarios Exegéticos del AT y NT
q  Enciclopedias Bíblicas
q  Atlas Bíblico
q  Libros de Historia, Geografía, Arqueología
q  La Biblia hebrea y el Nuevo Testamento griego
q  Ediciones críticas en idioma original  
q  Gramáticas hebrea, griega y castellana
q  Diccionarios de la lengua castellana
Estas herramientas serán útiles para aplicar hermenéutica a la Biblia y deben formar parte de la biblioteca del intérprete bíblico.
*      Métodos de interpretación
Algunos métodos de interpretación bíblica que se aplican hoy son los siguientes:
  1. El método racionalista: consiste en someter toda la Escritura al juicio humano para determinar la validez o historicidad de sus declaraciones. Presupone el hecho de que lo sobrenatural no existe, y que todo texto se puede comprender con el uso de la razón. Los escolásticos promulgaron este método: Anselmo, Santo Tomás de Aquino, y algunos filósofos. Estaba en boga en el siglo XIX y todavía se lo emplea.
Ejemplos: - Alimentación de los 5.000 y los 4.000. Mat. 14:13-21; 15:32-38. Se enseña que la bondad del niño que donó los panes y los peces despertó el deseo en el corazón de la multitud para compartir con los demás los alimentos que llevaron.
El milagro fue real, no se puede desmentir a la Biblia.
- Caminando sobre las aguas. Mat. 14:22-33. Quienes se apoyan en este método enseña que Jesús no caminó sobre las aguas sino que vino a ellos caminando por la orilla del mar.
Es absurdo. Se buscan explicaciones pueriles y sin sentido para negar los milagros portentosos de Cristo.
 Alegórico-místico: La alegoría es una ficción (imagen que uno mismo proyecta; creada por uno mismo) mediante la cual una cosa representa o simboliza otra distinta. Los intérpretes dicen que detrás del sentido literal hay otro más profundo, especial, espiritual, que en muchas ocasiones es “mejor” que el que se lee a simple vista en la Biblia.
Este método tuvo su origen entre los griegos que trataban de explicar sus propios mitos y leyendas. Filón y Aristóbulo emplearon mucho este método; la Escuela de Alejandría, con Clemente y Orígenes, lo emplearon. Este método se ha usado mucho en la mayoría de las denominaciones. Se obtiene todo un concepto que supuestamente está oculto detrás del texto. Muchas veces este significado oculto nada tiene qué ver con el texto y se presta para que el intérprete diga lo que se le antoje respecto a él.
Ejemplos: - Los leones de Daniel 6 fueron las tentaciones que tuvo el profeta.
Esta interpretación es incorrecta. El hecho histórico es innegable. Fue un milagro de Dios que salvó a Daniel de las fieras que intentaban destruirlo.
 - La historia de Adán y Eva en Edén (su pecado consistió en tener relaciones íntimas). Una idea absurda. Las relaciones íntimas se mencionan en Gén. 4:1. El relato histórico es verídico, real, no se puede negar.
Nota: La alegoría de Gál. 4:24.
  1. Dogmático: interpreta de acuerdo con los dogmas de determinado grupo, los cuales se establecen como autoritarios afirmando que la norma de interpretación dada por ellos es correcta.
Ejemplos: - El primer papa. Mat. 16:18, 19. - La transubstanciación. Mat. 26:26-28. La Biblia nunca mencionan estos aspectos que son totalmente inventados por la Iglesia Católica Romana.
  1. Gramático histórico: Siempre requiere que se interprete de acuerdo con las características del lenguaje, especialmente de los idiomas originales de la Biblia, y del idioma al que fue vertida y en que se lee al presente. Considera que la Biblia fue escrita como una historia fidedigna. Su propósito fundamental es el de “conseguir de las Escrituras mismas el significado preciso que los escritores quisieron dar”.
       Fases:
       1. El estudio histórico del pasaje.
       Autor – época – lugar – circunstancias – individualidad del escritor – ambiente – necesidades y deseos – relación – nacionalidad – carácter de la época.
2. El examen de todos los detalles literarios del pasaje.
    -  Estudio lexicográfico: precisar el significado de cada palabra.
       . Derivación etimológica.
       . Historia de su significado.
       . Sentido que el uso contemporáneo asignaba.
    - Análisis gramatical del pasaje: descomponer el pasaje en proposiciones para estudiar cada una de ellas.
       . Naturaleza
       . Oficio que desempeñan
       . Propiedades de los elementos más importantes
    -  Examen retórico del pasaje: Género literario.
       . Histórico – poético – profético – parabólico – epistolar –      apocalíptico.
       . Explicar todas las figuras de lenguaje a la luz de las costumbres y prácticas de la época en que el autor vivió. 
-            Establecer  la relación del pasaje  con su contexto tanto  inmediato  como remoto.
-            Hacer un cotejo con los pasajes paralelos  en que los  mismos términos  o las mismas ideas aparecen  en otros escritos del mismo autor y en los escritos de los demás autores inspirados.
3. El ejercicio de un agudo sentido de pertinencia.
El discernimiento de los puntos de correspondencia entre la situación  histórica a la cual el escritor bíblico se dirigió y la situación contemporánea  a la cual el predicador moderno tiene que dirigirse.
*      El Espíritu Santo y la interpretación de las Escrituras
La Palabra de Dios es de origen celestial pese a que fue escrita por manos humanas. Los hombres pueden estudiar, investigar, indagar, etc., pero no comprenderán si no son guiados por el Espíritu de Dios. Cristo señaló la obra del Consolador que había de venir en los siguientes términos: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13). También Jesús enseñó: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).
El Espíritu Santo es quien capacita a los individuos para entender la verdad, es decir, la Palabra de Dios. Y por supuesto que es lógico que quien inspiró la palabra sea quien la interprete, la enseñe a los siervos del Señor. Por tal motivo necesitamos implorar la ayuda del maestro divino comisionado por el cielo para instruirnos, convencernos y grabar la verdad en las mentes. Se requiere un espíritu ferviente de oración y una dependencia de Dios para conocer su palabra.

BIBLIOGRAFÍA
TEOLOGÍA: Fundamentos Bíblicos de Nuestra Fe, tomo 1.
Creencias de los Adventistas del Séptimo Día.
Claves de Interpretación Bíblica de Tomás Fountain.
El Sermón Eficaz de James Crane. 

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