1. La Interpretación de las Escrituras.
Armando Enrique Marriaga
La
Biblia, desde mucho tiempo atrás fue considerada como un libro que se debe
estudiar con cuidado, reflexión, diligencia y humildad. De antaño fue
considerada la teoría del “libre examen” y se abogaba por libertad para su
estudio e interpretación personal. Dios aparece como el autor de ella y esta
palabra es vida para todo aquel que la acoge y desea poner en práctica sus
preciosas enseñanzas.
En esta
tarea de estudiar la Biblia debe haber sensatez y respeto hacia la revelación
divina.
Definición de Términos Técnicos:
Hermenéutica:
La palabra hermenéutica, proviene del griego hermēneutike,
que a su vez se deriva del verbo hermēneuō. “Explicar”, “traducir”,
“interpretar”. La hermenéutica se la puede definir como la ciencia que nos
enseña los principios, métodos y reglas de interpretación.
Exégesis:
La exégesis consiste en extraer el significado del
texto. El término viene de exságô, literalmente “extraer, sacar, llevar o
conducir fuera”. Es estudiar el trasfondo del texto bíblico: su aspecto social,
económico, político. Es buscar, escarbar, desmenuzar, desenvolver el contenido
del texto.
Juan
1:18. Le ha dado a conocer. Del griego ex-géomai,
“relatar”, “explicar”, “revelar”, “interpretar”. Nuestra palabra “exégesis” proviene de esta
misma palabra griega.
Podríamos
resumir el significado de los dos términos de la siguiente manera:
EXÉGESIS: ¿Cuál es el significado
original del texto bíblico?
HERMENÉUTICA: ¿Cuál es el significado del texto hoy?
Las
fases para interpretar la Biblia deben ser:
l OBSERVAR
- La Palabra de Dios para conocer
lo que dice. ¿Qué dice?
l
INTERPRETAR
- La Palabra de Dios para entender lo que dice. ¿Qué
significa?
l
APLICAR
-
La Palabra de Dios para vivir lo que dice.
¿Qué debo hacer?
La
misma palabra nos muestra la necesidad que tenemos de escudriñarla,
interpretarla sabiamente y de comprender lo que Dios nos ha revelado a través
de ella. Juan 5:39; 2 Tim. 3:15-17; Hech. 17:11.
De esta marcada necesidad habló la sierva del Señor
cuando afirmó: “Algunos piensan que la
educación o un conocimiento cabal de las Escrituras son de poca importancia con
tal que uno tenga el Espíritu. Pero Dios no manda nunca su Espíritu para
sancionar la ignorancia… La falta de conocimiento de las ciencias no es excusa
alguna para descuidar el estudio de la Biblia; porque las palabras de la
inspiración son tan claras que aun los que no tienen letras pueden comprenderlas”
(OE 112).
“Los miembros de la
iglesia de Dios necesitan ser instruidos y educados, línea por línea, como una
clase de Biblia. Nueve décimas de nuestro pueblo, incluyendo muchos de nuestros
maestros y pastores, están contentos con verdades superficiales” (Ms 35, 1901).
“Escudriñad las Escrituras - dijo Cristo - porque a
vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan
testimonio de mí. [Juan 5:39] Se requiere del cristiano que sea diligente en
escudriñar las Escrituras, en leer una y otra vez las verdades de la Palabra de
Dios. La ignorancia voluntaria con respecto a ellas hace peligrar la vida
cristiana y el carácter. Ciega el entendimiento y corrompe las facultades más
nobles. Esto es lo que produce confusión en nuestra vida. Nuestros hermanos
necesitan comprender los oráculos de Dios; necesitan tener un conocimiento
sistemático de los principios de la verdad revelada, que los preparará para
sobrellevar aquello que está por sobrevenir en la tierra, e impedirá que sean
llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina” (3 JT 231).
Dios se
ha revelado de diversas maneras a la raza humana. Mediante la historia, la
conciencia y la naturaleza, el Creador se ha mostrado al hombre. Sin embargo,
esta revelación general no es suficiente para conocerlo. Habiendo la necesidad
de una fuente más exhaustiva y específica que revele a Dios, él nos ha dado su
palabra.
Dios
eligió hombres sabios, encumbrados, sencillos y humildes para revelar su
voluntad y plasmar los conocimientos que necesitaba el hombre para su
salvación. La Biblia es la carta que necesita todo peregrino viajero en este
mundo para llegar felizmente a la patria celestial.
Los
escritores de la Biblia no figuran como sus autores sino Dios. Esto es así
“porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos
hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Ped.
1:21). Se nos dice que “toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para
enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim.
3:16). De modo que el Espíritu de Dios alentó a los hombres para escribir el
sagrado libro que expresa su divina voluntad. Así la Biblia es un libro
divino-humano y como tal debemos abordar su estudio con humildad y respeto,
sabiendo que es la revelación del Dios infinito y trascendente, pero también
del Dios inmanente que desea estar cerca y en medio de su pueblo.
Además,
sin la presencia del santo Espíritu que inspiró las Escrituras es imposible que
podamos entenderlas. Por tal motivo, necesitamos al Espíritu Santo que las
inspiró para que nos ayude a comprenderlas. Cada día debemos estudiar la
palabra con oración pidiendo esta iluminación y nos será dada.
La tarea
de interpretar la Biblia no siempre es fácil. Siempre debemos comprender que
estamos tratando con asuntos eternos e infinitos que están mucho más allá del
alcance y el entendimiento humano. En esta tarea debemos ser humildes y dejar
que sea la palabra la que hable a nuestros corazones. Un espíritu
intransigente, dogmático y especulativo no nos beneficiará en nada en la tarea
diligente de conocer al Dios infinito. Hay que entender que nuestra mente está
limitada por el pecado y que por tal razón no podemos vaciar en ella todo lo
sublime, celestial e infinito. Hay cosas que la mente humana nunca podrá captar
o comprender, pero podemos conocer a nuestro Dios y entrar en una relación
experimental con él que nos permita apropiarnos de la salvación que él nos
ofrece (Juan 17:3).
En la
interpretación de la Biblia necesitamos, aparte de la misma Biblia, algunos
recursos que nos ayuden a descubrir el significado de lo que ha dicho Jehová.
Algunas de las herramientas que necesitamos para emprender nuestra labor son:
q
Libros del Espíritu de
Profecía
q
Versiones diferentes de
la Biblia
q
Concordancias (que
indiquen la palabra en el idioma original).
q
Comentarios bíblicos
q
Diccionarios Bíblicos
q
Comentarios Exegéticos
del AT y NT
q
Enciclopedias Bíblicas
q
Atlas Bíblico
q
Libros de Historia,
Geografía, Arqueología
q
La Biblia hebrea y el
Nuevo Testamento griego
q
Ediciones críticas en
idioma original
q
Gramáticas hebrea, griega
y castellana
q
Diccionarios de la lengua
castellana
Estas herramientas serán útiles para aplicar
hermenéutica a la Biblia y deben formar parte de la biblioteca del intérprete
bíblico.
Algunos
métodos de interpretación bíblica que se aplican hoy son los siguientes:
- El método racionalista: consiste en someter toda la Escritura al juicio
humano para determinar la validez o historicidad de sus declaraciones.
Presupone el hecho de que lo sobrenatural no existe, y que todo texto se
puede comprender con el uso de la razón. Los escolásticos promulgaron este
método: Anselmo, Santo Tomás de Aquino, y algunos filósofos. Estaba en boga en el siglo XIX y todavía
se lo emplea.
Ejemplos: - Alimentación de los 5.000 y los 4.000. Mat.
14:13-21; 15:32-38. Se enseña que la bondad del niño que donó los panes y los
peces despertó el deseo en el corazón de la multitud para compartir con los
demás los alimentos que llevaron.
El milagro fue real, no se puede desmentir a la
Biblia.
- Caminando sobre las aguas. Mat. 14:22-33. Quienes
se apoyan en este método enseña que Jesús no caminó sobre las aguas sino que
vino a ellos caminando por la orilla del mar.
Es absurdo. Se buscan explicaciones pueriles y sin
sentido para negar los milagros portentosos de Cristo.
Alegórico-místico: La alegoría es una ficción (imagen que uno mismo
proyecta; creada por uno mismo) mediante la cual una cosa representa o
simboliza otra distinta. Los intérpretes dicen que detrás del sentido literal
hay otro más profundo, especial, espiritual, que en muchas ocasiones es “mejor”
que el que se lee a simple vista en la Biblia.
Este método tuvo su origen entre los griegos que
trataban de explicar sus propios mitos y leyendas. Filón y Aristóbulo emplearon
mucho este método; la Escuela de Alejandría, con Clemente y Orígenes, lo
emplearon. Este método se ha usado mucho en la mayoría de las denominaciones.
Se obtiene todo un concepto que supuestamente está oculto detrás del texto.
Muchas veces este significado oculto nada tiene qué ver con el texto y se
presta para que el intérprete diga lo que se le antoje respecto a él.
Ejemplos: - Los leones de Daniel 6 fueron las tentaciones
que tuvo el profeta.
Esta interpretación es
incorrecta. El hecho histórico es innegable. Fue un milagro de Dios que salvó a
Daniel de las fieras que intentaban destruirlo.
- La historia
de Adán y Eva en Edén (su
pecado consistió en tener relaciones íntimas). Una idea absurda. Las
relaciones íntimas se mencionan en Gén. 4:1. El relato histórico es verídico,
real, no se puede negar.
Nota: La
alegoría de Gál. 4:24.
- Dogmático: interpreta de acuerdo con los dogmas de
determinado grupo, los cuales se establecen como autoritarios afirmando
que la norma de interpretación dada por ellos es correcta.
Ejemplos: - El primer papa. Mat. 16:18, 19. - La
transubstanciación. Mat. 26:26-28. La Biblia nunca mencionan estos aspectos que
son totalmente inventados por la Iglesia Católica Romana.
- Gramático histórico: Siempre requiere que se interprete de acuerdo con las
características del lenguaje, especialmente de los idiomas originales de
la Biblia, y del idioma al que fue vertida y en que se lee al presente.
Considera que la Biblia fue escrita como una historia fidedigna. Su
propósito fundamental es el de “conseguir de las Escrituras mismas el
significado preciso que los escritores quisieron dar”.
Fases:
1. El
estudio histórico del pasaje.
Autor –
época – lugar – circunstancias – individualidad del escritor – ambiente –
necesidades y deseos – relación – nacionalidad – carácter de la época.
2. El
examen de todos los detalles literarios del pasaje.
- Estudio lexicográfico: precisar el significado de
cada palabra.
. Derivación etimológica.
. Historia de su significado.
. Sentido que el uso contemporáneo
asignaba.
- Análisis gramatical del pasaje:
descomponer el pasaje en proposiciones para estudiar cada una de ellas.
. Naturaleza
. Oficio que desempeñan
. Propiedades de los elementos más
importantes
-
Examen retórico del pasaje: Género literario.
. Histórico – poético – profético –
parabólico – epistolar –
apocalíptico.
. Explicar todas las figuras de lenguaje
a la luz de las costumbres y prácticas de la época en que el autor vivió.
-
Establecer
la relación del pasaje con su
contexto tanto inmediato como remoto.
-
Hacer un cotejo con los pasajes
paralelos en que los mismos términos o las mismas ideas aparecen en otros escritos del mismo autor y en los
escritos de los demás autores inspirados.
3. El ejercicio de un agudo sentido de
pertinencia.
El discernimiento de los puntos de correspondencia
entre la situación histórica a la cual
el escritor bíblico se dirigió y la situación contemporánea a la cual el predicador moderno tiene que
dirigirse.
La
Palabra de Dios es de origen celestial pese a que fue escrita por manos
humanas. Los hombres pueden estudiar, investigar, indagar, etc., pero no
comprenderán si no son guiados por el Espíritu de Dios. Cristo señaló la obra
del Consolador que había de venir en los siguientes términos: “Pero cuando
venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará
por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las
cosas que habrán de venir” (Juan 16:13). También Jesús enseñó: “Santifícalos en
tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).
El
Espíritu Santo es quien capacita a los individuos para entender la verdad, es
decir, la Palabra de Dios. Y por supuesto que es lógico que quien inspiró la
palabra sea quien la interprete, la enseñe a los siervos del Señor. Por tal
motivo necesitamos implorar la ayuda del maestro divino comisionado por el
cielo para instruirnos, convencernos y grabar la verdad en las mentes. Se
requiere un espíritu ferviente de oración y una dependencia de Dios para
conocer su palabra.
BIBLIOGRAFÍA
TEOLOGÍA:
Fundamentos Bíblicos de Nuestra Fe, tomo 1.
Creencias
de los Adventistas del Séptimo Día.
Claves
de Interpretación Bíblica de Tomás Fountain.
El
Sermón Eficaz de James Crane.
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