¡No
más dolor ni llanto!
Autor: René Magallón
Todo inicia hace 29 años en un pueblo humilde de las
provincias del interior de Panamá, donde aún no ha llegado la luz eléctrica.
Una joven, por circunstancias de la vida, conoce a
José, un hombre de mediana estatura, pero muy apuesto, quien con palabras
sutiles consigue enamorar aquella campesina que solo buscaba superarse en la
vida. Ella ilusionada, sentía que había conocido al amor de su vida; aquel hombre
le ofrecía muchas cosas; pasaban momentos de mucha alegría y entusiasmo.
Elena planificaba muchas cosas en su vida, pero José
sólo quería pasar momentos felices, entre besos y caricias…
Una mañana, Elena no se sentía bien; entre mareos y
vómitos; decide ir al médico y cuando ve
el resultado este le dice: “hija, usted lo que tiene es que está embarazada”. Por
un momento, su vida dio vuelta; no era lo que tenía planeado, pero recordó cada
una de las promesas que su amado le decía y la sonrisa vino a su rostro, el
aliento volvió a su cuerpo.
A la 3:00 de la tarde, todo parecía una cita más
para aquella enamorada pareja. José, como en otras ocasiones, muy bien vestido
y con su elegante colonia. Elena, con una alegría muy grande en su corazón,
deseaba contarle a su amado, que el fruto de su amor crecía cada día en su
vientre.
Entre sonrisas y besos, Elena dijo:
José tengo algo que decirte…hoy fui al médico y me
dijo que “estoy embarazada”. Como si el mundo se hubiera acabado, quedó aquella
campesina con la respuesta de aquel hombre, su príncipe amado.
“Elena le dijo José; no te preocupes, yo conozco
unas pastillas con las que en dos días solucionamos ese problema.”
Esa no era la respuesta que ella esperaba; pensativa
y sin decir nada, accedió a la propuesta. Toma la pastilla que su amado le
ofrecía y fueron fuerte lo dolores que la campesina sintió pobre de aquella Joven que estaba llena de ilusiones:
Al pasar los tres días sin obtener resultados del
aborto, José la llevó donde una Vieja; que por pócimas y trabajos, podía darle
buenos resultados.
Allí fue sometida a varios tratamientos, pero no
lograba deshacerse de aquel fruto de su enamoramiento y como respuesta de Dios,
en medio de aquella tarde Elena decide darle una oportunidad al ser que crecía
en su vientre.
José no estuvo de acuerdo y le dio un ultimátum: “si
decides tener a ese niño, desde ya te
vas olvidando de mí, soy joven y quiero ver todas las cosas que este mundo me
ofrece; te quiero mucho, Elena, pero aun no estamos preparados”. Aquella oscura
tarde, entre lágrimas y llantos, Elena decide dar vida, aun renunciando a aquel hombre que amaba.
Al pasar los nueve meses, nace aquella criatura y la
gente del pueblo dice: “tan pequeño, que cabe hasta en una caja de zapatos”
Aquel joven hoy tiene 29 años y sin conocer a su
padre, hoy vive con la esperanza de un futuro mejor, donde no haya llanto, ni
dolor; no en este mundo, sino en la patria celestial.
Hoy doy gracias a Dios por el privilegio de la vida,
porque Él me eligió desde antes de nacer, y amo a mi madre por permitirme
nacer.
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