Ministerio de ayuda Adventista
materiales, ensayos y consejos Adventistas: Jóvenes y adulto
miércoles, 31 de octubre de 2018
lunes, 9 de junio de 2014
REFRÁN: “Quien siembra vientos recoge tempestades”. ARMANDO ENRIQUE MARRIAGA MEDINA
REFRÁN: “Quien siembra vientos recoge
tempestades”.
La mayoría de las personas conoce una infinidad
de variedad de semillas que al ser depositadas en el suelo y encontrar las
condiciones necesarias, germina, crece y produce frutos. Sin embargo, de
acuerdo con las leyes de la naturaleza y especialmente de aquellas que rigen la
siembra y la cosecha, es imposible que podamos hacer una siembra literal de
vientos y tener una cosecha literal de torbellinos o tempestades.
Este lenguaje es cien por ciento metafórico y
enseña lecciones objetivas que nos ayudan a reflexionar sobre la vida, a pensar
antes de actuar, a tomar las mejores decisiones y a normar nuestra conducta de
acuerdo con principios sanos para no tener que lamentarnos en el futuro.
La expresión popular “quien siembra vientos
recoge tempestades” se usa en nuestro idioma español para dar a entender que somos los
únicos responsables de nuestra conducta y de nuestros actos. Esta frase procede
de la Biblia, exactamente del profeta menor Oseas, quien profetizó en el reino
del norte, llamado también Israel o Efraín. El pasaje exactamente reza así: “Porque
sembraron viento, torbellino segarán”[1].
El contexto de estas palabras se ubica en el marco de las profecías del Antiguo
Testamento concerniente al gran “día de Jehová”. El tema de la profecía es el castigo de Dios por las infidelidades
e idolatrías del pueblo hebreo. Dios, mediante su siervo Oseas predice la
destrucción del reino de Israel y la dispersión de sus habitantes. “La cosecha
es siempre el resultado seguro de la siembra.
La idolatría de Israel sólo podía tener un resultado: el castigo divino.
El viento simboliza lo inútil y vano de la conducta idólatra de Israel, el
torbellino de la segura destrucción. Cualquier cosa que se convierta en nuestro
ídolo, todo lo que quite a Dios del lugar a que tiene derecho en el corazón,
con toda seguridad nos dará una cosecha de remordimiento y angustia. Recibiremos el pago con la dura moneda de
nuestro propio cuño moral y espiritual”[2].
La realidad del mundo natural es
dura y cruel. Dependiendo del fruto que se siembre, así será la cosecha: si
sembramos trigo o maíz obtendremos una excelente siega, pero si por el
contrario sembramos cizaña o cualquier otra planta perjudicial, cosecharemos
espinos, cardos o hierbas venenosas. Así también ocurre en la vida, quien “siembra
vientos, cosecha tempestades”. Y bien se ha dicho con acierto: “De aquellos polvos, vinieron estos
lodos”. Esto está en armonía con las labores agrícolas, porque después
de una siembra nociva, el producto de la siega es amargo y cruel.
“Dicen
que la vida, antes o después, pone a cada uno en su lugar, así que, si se hacen
cosas malas durante la vida de uno, probablemente antes o después la vida sea
mala con él. Si siempre hacemos daño o perjudicamos a los que nos rodean, el
día que les necesitemos no harán nada por ayudarnos, y si llevamos una mala
vida, pues terminaremos mal.
Por
si alguien tiene alguna duda, sembrar es arrojar y esparcir las semillas en la
tierra preparada para cultivar algo y en este caso, usamos la metáfora de
sembrar como si cada una de las acciones que hacemos a lo largo de nuestra vida
fuesen semillas que vamos cultivando en nuestro campo y las situaciones que nos
vamos encontrando posteriormente fuesen las cosechas que cada año se producen”[3].
El
refrán “quien siembra vientos recoge tempestades” también significa que los
malos comportamientos siempre producen resultados negativos. La frase alude a las consecuencias de
nuestros actos. Cuando la semilla sembrada es viento, la cosecha será
fracaso, inutilidad y hasta destrucción, porque una semilla de esa índole no
dará mies, y una espiga tal es imposible que produzca harina. Por lo tanto se advierte de las terribles consecuencias que puede
acarrear realizar malas acciones.
Hay un dicho popular que dice que “ají no pare tomate” y está
estrechamente vinculado también con las leyes de la naturaleza. No podemos
sembrar naranjas para cosechar mangos, como tampoco podemos sembrar guineo para
recoger limones. Quienes siembran una semilla esperando recoger una cosecha de
especies diferentes al fruto que sembró, está tratando lo imposible, porque las
leyes de la naturaleza son inalterables y difícilmente podrían ser trastocadas
de esa manera.
Siguiendo esta línea de pensamiento, el apóstol Pablo
escribió: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el
hombre sembrare, eso también segará”[4].
Este principio es ineludible y tan
cierto en el reino espiritual y en las relaciones sociales como en el mundo
físico. Es una ley inmutable,
inmodificable, que los seres se reproduzcan según su género de cuerdo con la
Biblia[5].
Porque dependiendo de lo que sembremos, así será la cosecha que recojamos y
debemos recordar siempre que “la avaricia rompe el saco”.
El que siembra “excesos en su juventud”, que vive una vida
laxa, desenfrenada y sin restricciones, no puede esperar una abundante cosecha
de buena salud en su vejez. Durante la adolescencia y la juventud hacemos la
siembra y en la senectud recogemos la cosecha. Si fue una siembra buena
tendremos una cosecha de buena salud, paz, contentamiento y satisfacción. No
obstante, si la siembra fue mala recibiremos los amargos frutos de achaques,
enfermedades, dolor por no haber cumplido con el deber, pesares y la molestia
de una conciencia culpable por no haberse conducido mejor.
El resultado de una siembra infructuosa se puede evidenciar
en la poesía de Romero: “En su juventud gastó su
salud buscando dinero. En su senectud gastó su dinero buscando salud. Ya sin
dinero, y ya sin salud, ¡ahí va Romero, en un ataúd!” Si no sembramos semillas
de austeridad, de dominio propio y de otras virtudes, estaremos condenados a
sufrir las consecuencias nefastas de nuestro curso de acción.
El refrán “quien siembra vientos recoge tempestades” también
acusa a quienes por su acción o su inacción causan consecuencias de las que
luego se quejan o se lamentan; así también puede aplicarse a quien crea
discordias que acaban en grandes discusiones o conflictos. De igual manera,
este dicho nos indica que el que se
porta mal con los demás obtiene de ellos odios y malas voluntades.
También se destaca el hecho de que toda acción lleva consigo
un efecto. Si nos comportamos mal, pagaremos las consecuencias y al final
reconoceremos como el joven que recibió como regalo de su vecino el terreno que
él mismo había plagado por venganza con una especie de cizaña casi imposible de
desarraigar: “Estoy cosechando lo que sembré”.
Por último, el refrán en mención
nos habla de la siembra del carácter para la vida y la eternidad. Reade Charles
afirma: “Siembra un pensamiento y
cosecharás un acto, siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y
cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino”. El
carácter nace de la semilla y dependiendo de esta siembra así será nuestro
destino eterno. El fruto revela el carácter y el carácter definirá nuestro
destino eterno.
De acuerdo con todo lo anterior podemos concluir que la vida
es como el espejo: sólo nos da lo que le damos. El espejo no muestra sino la
imagen que se le proporciona, de igual manera no podemos recibir de la vida lo
que no le hemos dado. Es por ese motivo que antes de hablar y de actuar debemos
reflexionar sobre las consecuencias que tendrán nuestras palabras y nuestros
actos. Si así lo hacemos no tendremos por qué lamentarnos en un futuro.
Se requiere que poseamos dominio propio y seamos dueños de
nosotros mismos. El actuar demasiado rápido sin reflexión, las manifestaciones
de ira irracional y la pérdida del dominio de nosotros mismos, pueden ser
fatales a la hora de tomar decisiones, de expresarnos o de ejecutar nuestros
actos. Por eso Salomón aconseja: “El que tarda en airarse es grande de
entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad”[6].
“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su
espíritu, que el que toma una ciudad”[7].
La regla de oro enseña: “Así que, todas las cosas que queráis
que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos;
porque esto es la ley y los profetas”[8].
Confucio la resumió de la siguiente manera: “No hagas a los demás lo que no
quieras que te hagan a ti”. Si observamos la regla de oro que enseñó Jesús, no
tendremos que afrontar consecuencias terribles y amargas.
La vida es fácil, amena y agradable cuando tratamos a los
demás con aprecio y consideración. Es una de las mejores siembras que podemos
hacer. Pero si somos crueles, soberbios e implacables, tendremos que recoger el
fruto de una cosecha funesta de desgracia y dolor.
viernes, 6 de junio de 2014
Comunicación Oral y Escrita (Ejercicios de Estilística: La Fábula) ARMANDO ENRIQUE MARRIAGA MEDINA
FÁBULA
LA ZORRA A LA QUE SE LE LLENÓ SU VIENTRE
Una zorra hambrienta encontró en el tronco de una encina
unos
pedazos de carne y de pan que unos pastores habían dejado
escondidos en una cavidad. Y entrando en dicha cavidad,
se los comió todos.
Pero tanto comió y se le agrandó tanto el vientre que no
pudo salir.
Empezó a gemir y a lamentarse del problema en que había
caído.
Por casualidad pasó por allí otra zorra, y oyendo sus
quejidos se le
acercó y le preguntó que le ocurría. Cuando se enteró de
lo
acaecido, le dijo:
̶ ¡Pues quédate
tranquila hermana hasta que vuelvas
a tener la forma en que estabas, entonces de seguro
podrás salir fácilmente sin
problema![1]
Esopo
AMPLIACIÓN
Una
zorra hambrienta de aspecto fornido y joven buscaba en el campo alguna presa
que devorar, cuando de repente se encontró en el tronco de una encina unos pedazos
de carne y de pan frescos, los cuales se veían muy apetitosos y suculentos. Hacía
una hora que unos pastores que andaban por aquel lugar habían dejado escondidos
estos alimentos en una cavidad mientras realizaban sus labores en los rebaños.
“¡Es
un verdadero milagro!” ̶ exclamó la zorra al ver la comida
cuidadosamente guardada en el lugar, “he encontrado comida fácil, suculenta y
abundante”. Luego, entró en aquella cavidad y se dio un exquisito banquete, se comió todos los pedazos de carne
y pan sin dejar absolutamente nada.
Pero
tanto comió y se le agrandó tanto el vientre que no pudo salir. Fue prisionera
de su vientre y esclava de su intemperancia, pues como se dice popularmente,
“se le llenó primero el ojo” y no midió las consecuencias de consumir tanto
alimento en un instante. Aquella hartura de pan y carne le trajeron un terrible
problema. Empezó a gemir y a lamentarse del problema en que había caído. Jamás
pensó que la ambición de llenar su vientre la llevaría a afrontar esta difícil
situación. Por casualidad pasó por allí otra zorra, y oyendo sus quejidos se le
acercó y le preguntó qué le ocurría. Cuando se enteró de lo acaecido, le dijo:
̶ ¡Pues quédate tranquila hermana hasta que
vuelvas a tener la forma en que estabas, entonces de seguro podrás salir
fácilmente sin problema!
SÍNTESIS
Una
zorra hambrienta encontró en el tronco de una encina unos pedazos de carne y de
pan que unos pastores habían dejado escondidos. Se comió todos los pedazos.
Pero
tanto comió y se le agrandó tanto el vientre que no pudo salir. Empezó a gemir
y a lamentarse. Por casualidad pasó por allí otra zorra, y le preguntó qué le ocurría.
Cuando
se enteró de lo acaecido, le dijo:
̶ ¡Pues quédate tranquila hermana hasta que
vuelvas a tener la forma en que estabas, entonces de seguro podrás salir!
Comunicación Oral y Escrita (Ejercicios de Estilística: La Anécdota) ARMANDO ENRIQUE MARRIAGA MEDINA
ANÉCDOTA
|
ARMANDO ENRIQUE MARRIAGA
MEDINA
|
Era
la noche del día miércoles 10 de marzo de 1997 en la localidad de Centoalegre
Bolívar, jurisdicción de El Carmen de Bolívar. La iglesia reunida celebraba
culto de oración y testimonio. En medio del mensaje que hablaba acerca del amor
de Dios por los seres humanos, conté la ilustración de Morris Venden que
aparece en su obra Cómo Conocer a Dios en la que alguien afirmó que “si se
pudiera tener una balanza gigante para colocar en uno de sus platillos a la
tierra que pesa 6 sixtillones de toneladas (un 6 seguido de 21 ceros), y en el
otro a un bebecito, la balanza se inclinaría a favor del niñito. Tal es el
valor del alma humana. De manera que no tenemos que ir por la vida con la
cabeza baja; podemos permanecer derechos y erguidos, por el valor adjudicado a
nosotros por Jesucristo”[1].
Una
de las visitas que asistía al culto le quedó sonando en la mente la idea del peso
gigantesco de la tierra. Al día
siguiente que llegamos a su casa para conversar con él y proponerle los estudios
bíblicos, nos hizo reír recordando la ilustración del sermón, pues él pensaba
que de alguna manera la tierra había sido pesada, y ese era el cálculo de su
peso. Entonces nos dijo: “¡Esa si sería mucha romana[2] en
la que la pusieron!”. No pudimos aguantar la risa y disfrutamos un poco de
aquella reflexión pueril e inocente de alguien que se había tomado en serio un
cálculo científico y a la vez se imaginaba cómo fue que lo obtuvo la ciencia.
AMPLIACIÓN
Era
la noche del día miércoles 10 de marzo de 1997, el cielo tachonado de estrellas
y la luminosidad de la luna, hacían claro el camino rural desde nuestra casa a
la iglesia. Mi familia y yo, vivíamos en la localidad de Centoalegre Bolívar,
jurisdicción de El Carmen de Bolívar. Esa noche, como de costumbre, fuimos a
culto. La iglesia reunida celebraba culto de oración y testimonio, y mi nombre
aparecía en la lista de predicación para esa noche. En medio del mensaje que
hablaba acerca del amor de Dios por los seres humanos y el valor que tiene un
alma para los ojos del Salvador, conté la ilustración del pastor Morris Venden
que aparece en su obra Cómo Conocer a Dios en la que alguien afirmó que “si se
pudiera tener una balanza gigante para colocar en uno de sus platillos a la
tierra que pesa 6 sixtillones de toneladas (un 6 seguido de 21 ceros), y en el
otro a un bebecito, la balanza se inclinaría a favor del niñito. Tal es el
valor del alma humana. De manera que no tenemos que ir por la vida con la
cabeza baja; podemos permanecer derechos y erguidos, por el valor adjudicado a
nosotros por Jesucristo”[3].
Esa
noche puntualizamos cuánto Dios nos ama y enfatizamos la valía personal
atribuida a los hombres y mujeres a la luz del Calvario. El oro y la plata de
este mundo se hunden en la insignificancia al compararlos con el gran tesoro
del Calvario donde se pagó el más alto precio por el pecador.
Una
de las visitas que asistía al culto le quedó sonando en la mente la idea del gigantesco
peso de la tierra, un cálculo científico aproximado. Al día siguiente que
llegamos a su casa para orar con él y proponerle los estudios bíblicos, nos
hizo reír recordando la ilustración del sermón, pues él pensaba que de alguna
manera la tierra había sido pesada, y ese era el cálculo exacto de su peso.
Entonces nos dijo: “¡Esa si sería mucha romana[4] en
la que la pusieron!”. No pudimos aguantar la risa y disfrutamos un poco de
aquella reflexión pueril e inocente de alguien que se había tomado en serio un
cálculo científico y a la vez se imaginaba cómo fue que lo obtuvo la ciencia.
SÍNTESIS
El
10 de marzo de 1997 en Centoalegre, la iglesia reunida celebraba culto de
oración y testimonio. En medio del mensaje que hablaba acerca del amor de Dios
por los seres humanos, conté la ilustración de Morris Venden que aparece en uno
de sus libros en la que alguien afirmó que “si se pudiera tener una balanza
gigante para colocar en uno de sus platillos a la tierra que pesa 6 sixtillones
de toneladas (un 6 seguido de 21 ceros), y en el otro a un bebecito, la balanza
se inclinaría a favor del niñito. Tal es el valor del alma humana”[5].
A
una de las visitas le quedó sonando en la mente la idea de que la tierra tiene
un peso tal. Al día siguiente que llegamos a su casa nos hizo reír recordando
la ilustración del sermón, pues él pensaba que de alguna manera la tierra había
sido pesada, y ese era el cálculo de su peso. Entonces nos dijo: “¡Esa si sería
mucha romana[6]
en la que la pusieron!”. Todos nos reímos de la inocentada de aquel amigo que
se había tomado en serio un cálculo aproximado y a la vez se imaginaba cómo fue
que lo obtuvo la ciencia.
[1] Morris L. Venden, Cómo Conocer a Dios, págs. 11, 12.
[2] La romana es un instrumento que sirve para pesar, compuesta de una
palanca de brazos muy desiguales, con el fiel sobre el punto de apoyo.
[3] Morris L. Venden, Cómo Conocer a Dios, págs. 11, 12.
[4] La romana es un instrumento que sirve para pesar, compuesta de una
palanca de brazos muy desiguales, con el fiel sobre el punto de apoyo. El cuerpo que se
ha de pesar se coloca en el extremo del brazo menor, y se equilibra con un
pilón o peso constante que se hace correr sobre el brazo mayor, donde se halla
trazada la escala de los pesos.
[5] Morris L. Venden, Cómo Conocer a Dios, págs. 11, 12.
[6] La romana es un instrumento que sirve para pesar, compuesta de una
palanca de brazos muy desiguales, con el fiel sobre el punto de apoyo.
lunes, 26 de mayo de 2014
Ejercicio de estilística: La anécdota "Una tarde de hambre"
Ejercicio de estilística: La anécdota
Nombre: Rene Magallón
Mat: 1130804
Título de la anécdota: Una tarde de hambre
Una tarde de mi
niñez, miércoles de 1998, estábamos en casa Papa, mama y mis tres hermanos;
solamente con lo que habíamos desayunado aquella mañana. El reloj marcaba las
cinco de la tarde, los rugidos de nuestros estómagos parecían como leones
rugientes buscando que devorar.
Mi padre en ese
instante tomo un machete camino a la montaña, allí había una finca abandonada
de hace mucho tiempo atrás, recordando mi Padre que allí había visto un tallo con unos
guineo flacos pero con suficiente carne para calmar el hambre.
Al poco tiempo llego
mi padre bajando con entusiasmo la racima de guineo que colgaba de sus hombros.
Mi madre tomo
aquellos guineo… enseguida los preparo, como milagro del cielo felices y
contentos alabado sea Dios, aun en los momentos difíciles siempre tiene una
solución.
Amplificación de la
anécdota:
Estaba en casa una
tarde junto a mis padres y mis tres hermanos,
¡Mama!... dijo mi
hermano el más pequeño: ¿cuánto falta para que podamos comer, ya tengo mucha
hambre?
Mi Madre mirando a
Papá, buscando una respuesta entre su mirada… en ese mismo instante… Papa dijo,
¿dónde está el machete, iré a la finca que está abandonada, allí vi un racimo
de guineo, deben estar flacos pero es mejor que acostarnos con hambre.
Salió mi padre
aquella tarde silbando y con su machete en la mano; yo miraba desde mi casa
aquel hombre con el estómago vacío se alejaba de allí entre silbido y un canto.
Rene… mi mama me está
llamando, corrí al cuarto donde estaba ella… ¡hecha agua en aquella olla y
ponla en la estufa, cuando tu padre regrese podamos tener todo listo para
preparar la comida!
Pasaron algunos
minutos y de regreso estaba aquel hombre con un rostro de felicidad, en sus
hombros carga aquel racimo de guineo.
¡Papa!... pregunte
yo… porque sonríes y cantas con estos guineos flacos... hijo mío,” frente a
toda adversidad no hay justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan”
Síntesis de la anécdota:
Hay un refrán que
dice: “Dios aprieta pero no ahorca”
Fueron momentos
difíciles que pasamos como familia, cuando no había nada que comer. Mis
hermanos no les importaba solo en sus mentes pequeñas sabían que tenían que
comer, mis padres aquella tarde solucionaron milagrosamente porque Dios estaba
allí. Mi valiente Padre entre montes fue a buscar ese guineo para que su
familia no se acostara con hambre y así consiguió alimentarnos un día más.
Hoy recuerdo aquellos
momentos y siento gran admiración por mi Padre, doy gracias a Dios porque él es
bueno todo el tiempo.
Ejercicio de estilística: La fábula "El gusano de seda y la araña"
Ejercicio de estilística: La fábula
Nombre: Rene Magallón
Mat: 1130804
Fábula
asignada: El gusano de seda y
la araña
El gusano de seda y
la araña
Trabajando un gusano su capullo,
la araña, que tejía a toda prisa,
de esta suerte le habló con falsa risa
muy propia de su orgullo:
la araña, que tejía a toda prisa,
de esta suerte le habló con falsa risa
muy propia de su orgullo:
¿Qué dice de mi tela el señor gusano?.
Esta mañana la empecé muy temprano,
y ya estará acabada al mediodía.
Esta mañana la empecé muy temprano,
y ya estará acabada al mediodía.
Mire qué sutil es, mire qué bella….
el gusano con sorna respondía:
usted tiene razón: así sale ella.
el gusano con sorna respondía:
usted tiene razón: así sale ella.
Amplificación de la fábula:
Había una vez un gran gusano,
Que Trabajaba con esmero para terminar
su capullo,
Trabajare cuidadosamente para que sea el
mejor capullo… decía el gusano.
Una araña lo observaba
Y en su mente decía: que pereza con este
gusano,
Lleva horas y horas trabajando ni
siquiera ha terminado.
Yo empecé esta mañana y ya estoy
terminando.
La araña con arrogancia a prisa le
pregunta:..
¿Qué te dices de mi tela señor gusano?
Sutilmente el gusano le responde;… muy
bonita le está quedando.
La araña orgullosa de su trabajo… voy a
terminar rápido y ganarle al gusano, las arañas si sabemos hacer buenos
trabajos.
Aquel gusano continúa trabajando,
a pesar de la risa y burlas de la araña
en el árbol cantando.
Mi madre siempre decía, pensaba el Gusano:
“El triunfo no está en
vencer siempre, sino en nunca desanimarse.” Napoleón Bonaparte
Así que seguiré trabajando duro, a pesar de los comentarios de esa
araña,
No me desanimare y seguiré adelante.
La síntesis:
El gusano trabajaba muy fuerte, quería tener un buen capullo,
La araña orgullosa se burlaba de la forma de trabajar, era demasiado
lento.
Y se la pasaba toda la mañana alardeando, pues ella en poco tiempo,
estaba terminando su tela.
Y no conforme a esto, le preguntaba al gusano, ¿qué te parece mi tela?
Es necesario que evaluemos la calidad de la obra y no el tiempo que nos
ha costado realizarla.
La confianza en sí mismo
es el primer secreto del éxito.
Ralph Waldo Emerson
Ralph Waldo Emerson
Bibliografía MLA
La ficha bibliográfica
es:
Fabula de D. Tomás de Iriarte. "El Gusano de seda y la Araña. "http://www.maxtor.es/. . http://www.maxtor.es/. 25 de Mayo de 2014 http://www.zyberchema.net/Fabulas/fab02.html.
Fabula de D. Tomás de Iriarte. "El Gusano de seda y la Araña. "http://www.maxtor.es/. . http://www.maxtor.es/. 25 de Mayo de 2014 http://www.zyberchema.net/Fabulas/fab02.html.
La ficha bibliográfica
es:
Napoleón Bonaparte. "Frases de motivación laboral. "http://coyunturaeconomica.com/. . http://coyunturaeconomica.com/. 25 de Mayo de 2014 http://coyunturaeconomica.com/herramientas/frases-de-motivacion.
Napoleón Bonaparte. "Frases de motivación laboral. "http://coyunturaeconomica.com/. . http://coyunturaeconomica.com/. 25 de Mayo de 2014 http://coyunturaeconomica.com/herramientas/frases-de-motivacion.
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