viernes, 6 de junio de 2014

Comunicación Oral y Escrita (Ejercicios de Estilística: La Fábula) ARMANDO ENRIQUE MARRIAGA MEDINA

FÁBULA
LA ZORRA A LA QUE SE LE LLENÓ SU VIENTRE
Una zorra hambrienta encontró en el tronco de una encina unos
pedazos de carne y de pan que unos pastores habían dejado
escondidos en una cavidad. Y entrando en dicha cavidad, se los comió todos.

Pero tanto comió y se le agrandó tanto el vientre que no pudo salir.
Empezó a gemir y a lamentarse del problema en que había caído.
Por casualidad pasó por allí otra zorra, y oyendo sus quejidos se le
acercó y le preguntó que le ocurría. Cuando se enteró de lo
acaecido, le dijo:

̶  ¡Pues quédate tranquila hermana hasta que vuelvas
a tener la forma en que estabas, entonces de seguro
podrás salir fácilmente sin problema![1]

                      Esopo
AMPLIACIÓN
Una zorra hambrienta de aspecto fornido y joven buscaba en el campo alguna presa que devorar, cuando de repente se encontró en el tronco de una encina unos pedazos de carne y de pan frescos, los cuales se veían muy apetitosos y suculentos. Hacía una hora que unos pastores que andaban por aquel lugar habían dejado escondidos estos alimentos en una cavidad mientras realizaban sus labores en los rebaños.

“¡Es un verdadero milagro!”  ̶  exclamó la zorra al ver la comida cuidadosamente guardada en el lugar, “he encontrado comida fácil, suculenta y abundante”. Luego, entró en aquella cavidad y se dio un exquisito  banquete, se comió todos los pedazos de carne y pan sin dejar absolutamente nada.

Pero tanto comió y se le agrandó tanto el vientre que no pudo salir. Fue prisionera de su vientre y esclava de su intemperancia, pues como se dice popularmente, “se le llenó primero el ojo” y no midió las consecuencias de consumir tanto alimento en un instante. Aquella hartura de pan y carne le trajeron un terrible problema. Empezó a gemir y a lamentarse del problema en que había caído. Jamás pensó que la ambición de llenar su vientre la llevaría a afrontar esta difícil situación. Por casualidad pasó por allí otra zorra, y oyendo sus quejidos se le acercó y le preguntó qué le ocurría. Cuando se enteró de lo acaecido, le dijo:

̶  ¡Pues quédate tranquila hermana hasta que vuelvas a tener la forma en que estabas, entonces de seguro podrás salir fácilmente sin problema!

SÍNTESIS
Una zorra hambrienta encontró en el tronco de una encina unos pedazos de carne y de pan que unos pastores habían dejado escondidos. Se comió todos los pedazos.
Pero tanto comió y se le agrandó tanto el vientre que no pudo salir. Empezó a gemir y a lamentarse. Por casualidad pasó por allí otra zorra, y  le preguntó qué le ocurría.
Cuando se enteró de lo acaecido, le dijo:
̶  ¡Pues quédate tranquila hermana hasta que vuelvas a tener la forma en que estabas, entonces de seguro podrás salir!




[1] Esopo, Fábulas Clásicas  ̶  Fábulas de Esopo, pág. 21. 

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